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Avisos del corazón.

En cuanto al corazón tenemos una serie de avisos que pueden salvarnos la vida si los escuchamos,es importante estar atentos.

Hay 17 millones de personas con afecciones cardíacas de las cuales el 31% acaba en muerte y con diferentes alternativas, se puede mejorar la salud e incluso prevenir que se llegue a un desenlace trágico.

¿Sabías que el tamaño del músculo de tus brazos (área comúnmente conocida como el conejo), sirve para determinar si eres propenso a un ataque al corazón?

Nuevas investigaciones confirman que el perímetro de esta zona del cuerpo tiene que ver con la incidencia a ataques del corazón. La razón es que la masa muscular nos protege en muchos sentidos, desde las articulaciones sanas, escudo contra dolores articulares y lesiones. La cuestión es lograr formar una buena masa muscular y esto depende el ejercicio que se realice de forma cotidiana y eficaz a diario, y del consumo de proteína de buena calidad. Aquí entra el estado digestivo que presentemos y no se trata de la voluntad de comer bien (que si bien la incluye) sino de la condición de las enzimas y ácidos que permiten una buena absorción de nutrientes.

Generalmente con la edad se van perdiendo estas enzimas, lo que entorpece la digestión y afecta la absorción de nutrientes. También con la edad la masa muscular de va perdiendo de forma gradual y si la dieta que llevamos no es sana, esto empeora, al igual que si nos volvemos sedentarios.

Así que entre las mejores recomendaciones, está el incorporar ejercicios de fuerza y tono para evitar esta pérdida de músculo. También el consumo de proteínas de alta calidad y amonoácidos esenciales, así como colágeno acompañado de un consumo adecuado de agua y dieta balanceada, que incluya antioxidantes sacados de alimentos naturales como las frutas y verduras.

Además tener presentes los síntomas que pueden aparecer y mientras más de ellos estén presentes, más inminente acudir a urgencias:

1- Presión y entumecimiento acompañado de dolor, molestia generalizada que va del pecho al brazo y puede pasar por cabeza, cara, cuello y espalda.

2- Náusea, indigestión, sensación fuerte de reflujo que impide realizar actividades cotidianas, acompañado de dolor de pecho.

3- Sensación de falta considerable de aire, incapacidad de poder respirar con normalidad.

4- Sudoración fría como si se fuera a desmayar la persona.

5- Fatiga y cansancio muy marcados, que generan dificultad de realizar vida normal.

6- Fuerte mareo que a veces provoca caídas.

Estos síntomas pueden ser graduales o de inicio súbito y trágico, por lo que es importante ante la duda y presencia de síntomas acudir de inmediato al especialista.

 

 

Nelly Canseco

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